«Europa se transformó en el mayor museo de historia al aire libre.



Nepal

INSPIRADO EN EL AMBIENTE DE TAMEL, KATMANDÚ, NEPAL



Y los callejones pasaron a ser las vías principales de las ciudades tras la masiva aparición de puestos de souvenirs. Los aparatos de aire acondicionado y los anuncios de hoteles treparon por los edificios hasta ocultar las ventanas. La gente tenía que hacer cola y pagar entrada por dormir en una casa, debido a la conversión de las viviendas en Bienes de Interés Cultural. La intimidad desapareció, ya que todo se transformó en espectáculo turístico…
Y los cables de electricidad se enredaron en los árboles de los bosques hasta mimetizarse con la naturaleza y cubrir el cielo. Las estrellas se desvanecieron con la acumulación de neones y luces artificiales. Los flashes de las cámaras sustituyeron al alumbrado público. La principal causa de muerte era la enfermedad por hiper-estimulación sensorial…
Y el turista y los objetos reemplazaron al ciudadano. La clase adinerada viajaba a las reservas de soledad, ya que la incomunicación se convirtió en el bien más preciado; los pobres, por el contrario, se dedicaban a trabajar para el turista medio, bien como actores reproduciendo vidas y realidades extintas del mundo, o en puestos ambulantes vendiendo artesanía y demás recuerdos. La gente hablaba un único idioma, no existía ninguna comunidad indígena…
Y las alcantarillas pasaron a ser el único medio de transporte marítimo, debido a que los océanos estaban atestados de basura. Las carreteras se convirtieron en ruinas abandonadas tras el atasco mundial de vehículos aquel 1 de Agosto. Los mapas y el servicio postal de correos dejaron de existir, ya que nadie podía orientarse en tal confusión superpuesta. Europa se transformó en el mayor museo de historia al aire libre…
Y al final, la sociedad del turismo, ¿colapsó?



 Fotografía:   Daniel Natoli [1]

Comentarios

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  1. Juan Navarro

    Buenísimo. Al leerlo me ha recordado al libro “La ciudad genérica” de Rem Koolhaas, donde habla del desarrollo de las ciudades para lo que se podría decir una sociedad global en única, como tu dices: “La gente hablaba un único idioma, no existía ninguna comunidad indígena…”
    ¿Pero hasta que punto es ya real eso?¿cómo sabemos si ya no queda ningún resquicio de autenticidad en alguna parte del mundo? A través de mis viajes he podido estar en algunas partes “recónditas” del mundo, en Marruecos, Sudamérica o Asia y no se si ya hemos caído en lo que llamas “espectáculo turístico” de hecho no se si existe la pureza en alguna cultura en la que no se vea el turismo como una vía de supervivencia. Y lo originario pase a ser un telón. Poniendo como ejemplo uno de muchos la isla de Udo en el Lago Titicaca en Perú. Una isla artificial creada a base de caña en la que viven algunas familias. Una isla de no mas de 150 metros cuadrados en la que se atracan como mínimo 6 barcos de turistas al día, una cultura que vive de la pesca del lago desde hace mas de 1000 años.¿Por qué siguen ahí?¿por la pesca? o por los 120 turistas que se suben y compran un recuerdo.
    Como he dicho sigo planteándome si queda alguna realidad o hemos sucumbido al souvenir.

  2. Olga Alaminos

    Y me pregunto yo una cosa, no será que con tanto temer el turismo, con tanto querer preservar lo auténtico (algo que no acabo yo de terminar de saber qué es) ¿somos nosotros mismos los que transformamos los espacios, las culturas y las sociedades en museos?
    Queremos mantenerlas tal y como fueron, en un tiempo histórico que no es tal y como fue. El tiempo no se puede museizar, no se puede congelar.
    Quizás dentro de 1000 años seamos nosotros los protagonistas de un museo: “aquella época en la que todavía la gente conducía y no existía el teletransporte ¡qué tiempos aquellos! ¡Qué maravilla! ¡Aquello sí que era auténtico!”
    Me podría imaginar perfectamente una conversación así…
    Yo realmente no acabo de tener un juicio definido sobre esto del turismo y la globalización (¡quizás nunca lo tenga!) pero bajo mi punto de vista es imparable, el agua del río fluye y si se estancara acabaría llegando a un estado de eutrofización (http://www.profesorenlinea.cl/ecologiaambiente/Eutroficacion.html), vamos que acabaría colapsando el sistema como se plantea al final del relato. En definitiva, no podemos luchar contra la corriente pero sí que podemos modificarla y sobretodo aprovechar la energía que posee.
    Me recuerda esto a un relato Las ciudades invisibles, la ciudad de Baucis. Sus habitantes vivían en los arboles por miedo a pisar el suelo, sin embargo, dedicaban su tiempo a observarlo desde la distancia asombrándose de lo maravilloso de su propia ausencia.
    Muy interesante el tema y de actualidad!
    :)

    1. Derivasia

      Muy de acuerdo con tus palabras Olga! Efectivamente, yo no creo que las ciudades y las culturas se puedan congelar en ningún tiempo histórico, son algo cambiantes y siempre estarán sujetas a la transformación continua, por lo que hablar de autenticidad no tiene mucho sentido; lo presente es tan verdadero y auténtico como cualquier otra época, nos guste más o menos. Sin embargo, si que se puede observar que la autenticidad es una característica del turismo como fenómeno. La gente que viaja busca algo auténtico, como si su cultura de por si no lo fuese ya. Te dejo un extracto de un libro de Norma Fuller, Turismo y cultura. Entre el entusiasmo y el recelo, que comenta todo esto de la autenticidad en el turismo desde un punto de vista antropológico:

      «La penetración de la lógica del mercado transforma las expresiones culturales de las sociedades receptoras para convertirlas en productos accesibles a los consumidores. Ello implica la aparición de agencias de turismo, de expertos nativos dispuestos a vender sus saberes y así sucesivamente. Las expresiones culturales tienden a transformarse bajo este influjo. Ello a su vez genera discusiones en torno a la “autenticidad en peligro” frente al embate del mercado que se apropiaría del patrimonio cultural de las poblaciones nativas para convertirlas en objetos de consumo turístico.

      “Los turistas demandan autenticidad y esta es una de las principales motivaciones del viaje. Según señala, la retórica del turismo está llena de expresiones sobre la autenticidad de lo observado: «esa es una típica casa nativa», «este es el lugar donde el héroe cayó», «este es el manuscrito original del Acta de Independencia».” MacCannell.

      MacCannell usa los conceptos de palco (front region) y bastidores (back region) para desarrollar su teoría del escenario (stage setting). Según señala, existen diversas estrategias para montar estas escenificaciones: la representación, la mistificación y la pequeña mentira. Todas ellas suponen la existencia de un escenario, aquello que se muestra a los turistas, y de unas bambalinas desde las que se dirige el espectáculo. Un caso típico son los resorts o playas del Caribe donde todas las actividades están producidas y planificadas para proporcionar relax y dar al turista la impresión de visitar un mundo paradisíaco. Entretanto, quienes producen
      estas bellas imágenes trabajan arduamente para mantener las playas limpias, preparar banquetes exóticos y crear un ambiente de alegría y distensión.

      Otros teóricos del turismo, como Greenwood (1989 [1978]), ponen el acento en el hecho de que la demanda turística genera transformaciones en las culturas locales, de modo tal que las fiestas tradicionales se convierten en espectáculos y las artes en producciones en masa adaptadas a los gustos de los turistas. Ello estaría convirtiendo a las expresiones culturales en objetos de consumo que están disponibles para cualquiera que pueda pagarlos.

      Sin embargo, ya son muchos los antropólogos (Graburn, Greenwood, Cohen, Urry) que han tomado distancia frente a estas posiciones, debido a que tienden a esencializar a las culturas al suponer que existe una versión real o auténtica que el turismo dañaría. Hoy en día predomina un consenso bastante amplio sobre el hecho de que las expresiones culturales son cambiantes y presentan múltiples variantes. Si fuéramos a identificar a la cultura andina de un período o de un lugar como la verdadera, siempre se podría argumentar que la variedad de otra región o de otra época es más fidedigna. Más aún, en un planeta globalizado no se puede hablar de culturas aisladas y diferentes mundos, o de autenticidades en peligro. Los turistas de hoy saben que el turismo es una industria organizada y que lo que se les ofrece ha sido preparado para su consumo. Saben también que la autenticidad es fabricada y lo que les interesa es que la representación sea de calidad. Desde este punto de vista, lo que se escenifica en el turismo es una nueva realidad específicamente construida para una audiencia determinada.

      Dentro de esta línea, Bruner (2005) busca superar las oposiciones auténtico/inauténtico, verdadero/falso, realidad/espectáculo que impregnan las teorías sobre la relación entre turismo y cultura. Según propone, el debate sobre la autenticidad se ha convertido en un tema para conocedores, en el cual lo que está en juego es quién tiene la autoridad para decidir lo que es auténtico. En la práctica se trata de una disputa en torno a la autoridad. La autenticidad no sería una cualidad inherente a un rasgo o fenómeno cultural. Sería un proceso social, una lucha en la cual intereses en conflicto tratan de imponer su versión de la historia y apropiarse del derecho de representarla.»

      Uf! Vaya tocho te he dejado… pero bueno es un tema bastante interesante. El concepto de que lo auténtico es una lucha de intereses que buscan representar la realidad me parece todo un acierto. En el link está el libro completo. Saludos!! :D

      http://blog.pucp.edu.pe/media/2289/20101102-01%20Turismo%20y%20cultura%20CS2.pdf

  3. David A. C.

    Autenticidad:

    Palabra que, aunque Daniel no nombra en su relato, emerge rápidamente como metáfora del mismo; Juan parece relacionarla con la pureza, lo originario, lo real, pero duda de su existencia, ¿quizá haya sido deshilachada para tejer con sus fibras el telón de fondo para el espectáculo y la venta de recuerdos?; Olga dice no saber del todo lo que es, mientras la relaciona con un momento temporal, histórico, como una nostalgia del pasado a la que nuestro tiempo se aferra; Derivasia apaga el sentido pasado y rígido de lo auténtico y, apostando por la autenticidad creativa de todo presente, remarca su carácter de proceso social ligado al conflicto de intereses.

    Por mi parte, y por arrojar un nuevo leño a estas ascuas para ver si rebrotan más iluminativas, aportaré una perspectiva que parte de la metáfora etimológica que acompaña como una sombra a la propia palabra “auténtico”:

    Auténtico tiene su origen en el griego authentikós “que tiene autoridad, poder” y deriva de authéntês “dueño absoluto”. Aplicado al tema que estamos tratando, podríamos pensar que una cultura o lugar nos parece auténtica cuando es por sí misma (aut-) dueña de su avance, que hace su propio camino independiente al de los demás, desmarcándose así y diferenciándose del resto. Es auténtica, no por ser diferente (ésto es más bien la consecuencia de ser auténtica), sino por ser su propia dueña y, por lo tanto, mantenerse fiel a sí misma.
    Dentro de esta visión se pueden, creo, englobar los comentarios anteriores: podemos leer en el relato de Daniel cómo los cables y las máquinas de aire acondicionado (artilugios de nuestra cultura) conquistan el panorama ajeno, adueñándose del paisaje que antes le era propio a esa cultura y resultando este parecerse a de-donde-venimos uno de los orígenes de la destrucción de la sensación de autenticidad; este proceso sería producto de la globalización que señalan Juan y Olga, y que podemos ver también como un proceso de “glocalización” (globalización + localizacón), es decir, como el establecimiento de una relación dialéctica que entrelza a la cultura receptora con la cultura emisora en un proceso social que en ocasiones se traduce en tensiones, como señala Derivasia, luchas entre lo antigüo y lo nuevo, entre una realidad interna (local) perecedera y la nueva realidad que se abre desde fuera (global).

    Vemos pues que las sociedades interaccionan entre ellas, se condicionan para bien y para mal, se alían, se enfrentan, se dominan, se ayudan, se destruyen… podríamos decir incluso que se “turistean”. Y, desde mi punto de vista, pese a este entremezclarse, la autenticidad sigue residiendo en el mismo lugar de siempre: en la capacidad que una cultura tiene para generar su propio camino y en la habilidad creativa que le permite asimilar lo global y transformarlo, a través de su particular personalidad, en un fenómeno local. La autenticidad así vista es un fenómeno presente, un fluir, un proceso relativo que depende de las relaciones establecidas entre lo local y lo global; un fenómeno creativo capaz de generar resultados imprevisibles que en unos caso puede dar pie a inesperadas utopías y en otros, como en la narración de Daniel, a indeseadas distopías.

    1. Derivasia

      David, sencillamente genial. Muy interesante tu aporte desde la etimología, descubriendo el sentido radical de la palabra y completando el debate desde una posición totalmente constructiva. Sorprende mucho el significado originario de autenticidad; en cierto modo, que el término tenga relación con conceptos como poder o autoridad refuerzan esa hipótesis de que la autenticidad es una lucha de intereses en conflicto por representar la realidad. En fin, es un tema que da para mucho…

      Comentarte también que hay otro post en Derivasia dedicado íntegramente a este tema de la autenticidad. Se titula “En busca de lo auténtico”. Te dejamos el enlace por si quieres echarle un ojo: http://derivasia.com/en-busca-de-lo-autentico/

      Y poco más, es un gustazo comprobar que estos textos y reflexiones viajeras sirven, al menos, para pararnos a pensar en conceptos ligados al turismo y a nuestra propia experiencia como visitantes/residentes dentro de la sociedad.

      Muchísimas gracias a ti, a Juan y a Olga por los comentarios tan sugerentes. Si alguna vez os animáis a escribir en Derivasia estaremos encantados de publicar vuestros pensamientos viajeros. Sois más que bienvenidos. :)