«En el camino, seguía pensando en lo difícil que es saber dejar atrás; sin embargo, la carretera que se alargaba frente a mí me recordó lo poco que había vivido y lo mucho que faltaba por venir.
En ocasiones, el remordimiento tiende a hacer de las suyas en los momentos más difíciles, pero cuando subes una montaña con una cuerda y sin ningún tipo de protección, es cuando te das cuenta que, a menos que quieras caer, mirar hacia abajo no sirve ni para agarrar el vuelo.»



BRECHA HUASTECA, MÉXICO



De regreso, en lo más profundo de mis raíces, me encontraba recorriendo el camino aledaño a la carretera que llevaba a un pequeño poblado cerca de la ribera. Iba sentado en el asiento del pasajero, pensando en lo maravilloso que se veía la luz del sol en el cielo. Las explosiones de nubes se extendían por el horizonte y las sombras de los árboles se adormecían en el suelo.
La vida ya se había encargado de hacerme descubrir aquel paisaje el verano anterior, cuando regresaba con unos amigos de tomar el sol en la pradera. Ahora la lluvia había mejorado su esplendor y por donde uno mirara podía ver vida. Sin embargo, a pesar de esta circunstancia, sabía que muy probablemente no volvería a ver aquel paisaje en mucho tiempo.


2


Tomar rutas alternas es descubrir y trazar nuevos caminos: ir por lo innombrable, caminar sin senderos, guardar el mapa y dejarte llevar por la intuición. Dar una pisada con el corazón en la mano, apenas sabiendo si continuarás vivo… Es allí donde te topas con la bella espontaneidad de la naturaleza susurrándote que tal vez todo aquello ha merecido la pena.

«Las personas se preocupan tanto por hacer las cosas bien y tratar de equivocarse lo menos posible —en un mundo donde la productividad y la eficacia son bien pagadas, es completamente entendible—, que sin embargo, se les olvida que las malas decisiones traen siempre buenas historias.»


Llegamos al borde del camino y nos dicen que la única manera de cruzar es a pie. Mi acompañante se queda en el auto mientras yo tomo mi cámara y continúo por un paraje marcado por las huellas de los valientes que habían pasado por allí antes que yo.
Mientras me acerco, el aire toma un olor fresco y la brisa comienza a sentirse salada. Poco a poco, escucho como se van quebrando las olas. Imponentes y destructivas, estas se apaciguan tan pronto como llegan a la playa… Por otro lado, unos cuantos pescadores cuentan cómo les ha ido ese día y se persignan esperando un mejor resultado para mañana.


3


A lo lejos se divisa un barco y muy arriba, del lado sur, la luna vestida de blanco se prepara para la noche y el ajetreo con los demás astros. Reflexiono y me doy cuenta que, sin duda alguna, volvería tomar la ruta no marcada en los mapas. Al fin y al cabo, así era la vida, llenándote de sorpresas cuando te dispones a saltar la cerca que dice no pasar



Fotografía: Pájaro Jaibo [1, 2, 3]

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