«Disculpe, señor, tiene que cerrar la cortinilla.»



Japón

JAPÓN



Cuatro de la mañana aquí y despierto. Un jet lag a lo bestia, probablemente motivado por todos los viajes en autobuses nocturnos, es decir, tres, que he hecho durante la última semana. No worries.
Lost in the bus stop. Por favor, qué manera de perderse. En todas las estaciones de autobuses, además. Y es que uno está acostumbrado a esas estaciones con su vestíbulo, sus paneles informativos, sus andenes ad hoc, etc. Una cosita en condiciones. Ja, ja, qué risa, tía Felisa. En Japón las estaciones son gigantescos centros comerciales, y cuanto mayor sea la ciudad más gigantesco es el centro comercial. Tokio, con varias estaciones para mayor abundamiento, es el summum, pero tambien en Kioto, Hiroshima e imagino que en Kawaguchiko, donde el monte Fuji, que es hacia donde me dirijo ahora mismo. Para complicarlo aún más en los mostradores de información sólo hablan japonés, el trazado de pasillos, corredores y pasadizos es laberíntico, con diferentes plantas, con diferentes puertas de entrada o salida dependiendo de cuál sea tu parada exacta, y con todos los medios de transporte público del mundo, habidos y por haber, ahí metidos: trenes, autobuses, metro —con varias líneas, claro—, e incluso tranvía, como sucede en Hiroshima. Y con gente, gente, mucha gente.
Pero, amigos míos, son ya incontables las veces que me han acompañado personalmente para indicarme algo, todo ello con suma amabilidad y siempre con sonrisas, que yo no sé si serán sinceras, pero sonrisas son y cuando uno está perdido, totally lost in the bus stop, se agradecen infinito.


Autobuses nocturnos def


Y al final acaba uno llegando a su andén con tiempo suficiente —claro que se ha tomado un margen muy grande— y ve anunciado su autobús, y eso sube la autoestima.
Una cosa curiosa referida a los autobuses nocturnos es que las ventanas van completamente cubiertas, y se consigue cierta sensación de dormitorio. En movimiento, pero dormitorio.
Y bueno, es dentro de esas coordenadas de simpatía hacia el pueblo japonés y jet lag autobusero como me gustaría que leyerais la siguiente chaladura,  micro-chaladura en realidad:



Autobuses nocturnos
(ficción)



—Disculpe, señor, tiene que cerrar la cortinilla.


—Pero si está cerrada.


—Un viajero se ha quejado.


—Pero mi cortinilla está completamente corrida.


—Comprenda que no es nada personal.


—Pero es que mi cortina tapa la ventanilla.


—Yo sólo cumplo órdenes.


—Pero si no tengo nada abierto.


—En esta compañía es norma que los autobuses nocturnos viajen con las cortinillas completamente cerradas.


—Pero es que la mía ya lo está.


—Sin ir más lejos, fíjese que incluso se tapa con un telón el límite con la zona del conductor.


—Pero mi cortinilla no puede estar más cerrada.


—Se trata de crear un ambiente lo más hogareño posible, sin luces agresivas del exterior que rompan el encanto.


—Si he puesto incluso el velcro.


—Por eso le ruego, señor, que cierre su cortinilla.


—Pero es que mi cortinilla ya está cerrada.


—Gracias por su colaboración, pasajero-san ¡Buen viaje!


—Pero si mi cortinilla ya estaba cerrada…





Fotografía: Guwashi 999 [1] + Javier Rodriguez Barranco [2] + Takuma Kimura [3]

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